martes, 1 de mayo de 2012

Tierra de la Reina



Los eucaliptos extienden sus copas desordenadas en interminables hileras de troncos grises, casi blancos. Los eucaliptos secos, con sus troncos negros aún siguen de pie, imponentes por la innegable presencia de la muerte contra el cielo azul. La reina estaría desencantada de ver su tierra y sus gentes agrias, desdentadas, las comisuras de los labios vencidas por el peso de la vida árida.


Ajena al humo y el acero de una playa industrial semejante a La Guaira, regresa la niña de su fallida búsqueda de aventura. La carita triste y la quietud de su cuerpo apuntan en una sola dirección. Mami, no hagas ruido, me dice. Pienso en un poema de hace tiempo, decía algo como: tendríamos que agonizar junto con las mariposas (...) velar este preludio.

"Sydney Fox", por Albert Tucker

La parsimonia de los retratos, los años de historia, el silencio sacro de la galería: todo se quiebra con los pasos alegres y el canturreo de la infancia. La mirada de la muerte y Sydney Fox me asustarían más de lo debido si no me recordaran las serigrafías de Marilyn que hizo Andy Warhol. Almuerzo en el mar. Siesta. Termino Nabokov.


El día nos obliga al encierro más bien amplio de la biblioteca. Hay cuentos de sirenas, globos azules, cachorros perdidos. Hay niños blancos, hindúes, aborígenes, asiáticos: los hijos infinitos. Todos se ríen igual con el cuenta-cuentos que no estaba incluido en el itinerario. La niña hace un nido de papel crepé y pone un pollito falso en él, le da nombre, lo lleva con ternura entre sus deditos todavía regordetes.


En el Jardín Botánico la constancia de los bichos tropicales perturbando mi cuerpo me espanta y busco la seguridad del asfalto. Mis labios están en llamas. No encuentro bien qué hacer con mis horas mientras los hombres se hacen a la mar y las mujeres se dedican a tender las mismas camas, contemplar los mismos cuadros. Eventualmente llegan la noche y el festival. Veo dos cabecitas en la multitud, una rubia y una morena, abrazadas en la amistad al azar de la música y los fuegos artificiales.

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