A raíz de leer el blog de Silvia Parque, comencé a indagar en la obra de Sylvia Plath. He leído suficientes poemas en la red como para decidir comprar una recopilación (que aún no llega en el correo). Mientras tanto, me terminé The Bell Jar (La Campana de Cristal). No es una lectura fácil. Esto no es "Girl, Interrupted", con frágiles y bellas Angelina Jolies o Wynona Riders haciendo de la locura un asunto atractivo para adolescente melodramáticas.
Hay una división bastante clara entre la primera mitad del libro (antes del asilo) y la segunda mitad (en el asilo). La primera parte es rica en contrastes: la intensa actividad social y los beneficios banales que trae el trabajo de Esther en una revista femenina sirven de telón de fondo para ilustrar su tremenda apatía, el comportamiento autodestructivo y la fragilidad de nervios que eventualmente la arrastrarán al vendaval. En esta primera parte se puede ver mucho de Plath la poetisa: la narración está salpicada de hermosas imágenes aquí y allá. También hay mucho de Plath la feminista; sin embargo el buen humor con que aborda el tema la separa del tono de queja en otras feministas y hace la lectura amena.
Entonces uno llega a la cuestión del asilo. Aquí el ambiente se hace terriblemente opresivo y uno tiene la impresión de estar leyendo un libro completamente distinto. Probablemente la razón por la que uno continúa es, otra vez, la cantidad de imágenes que Sylvia va dejando:
"I took a deep breath and listened to the old brag of my heart. I am. I am. I am."
Mis circunstancias personales me hacen sentir mucha simpatía por la madre de Plath porque, siendo un libro autobiográfico, no sale muy bien parada la pobre. Se entiende la insistencia de Sylvia de no querer hacer el libro público en Estados Unidos y se entienden las cartas de respuesta que publicaría la madre más tarde.
No lo recomendaría para los que están pasando por una crisis personal o para adolescentes impresionables. Para los que tengan el ánimo, es un libro de narrativa simple y directa, mezclada con algo de ironía y salpicada con líneas dignas de citas. Imprescindible para los que disfrutan del trabajo poético de Sylvia Plath.

