Me resulta sumamente difícil ponerle una etiqueta a este libro, calificarlo, decir: me gusta, no me gusta, blanco, negro.
Aullido en particular me ha dejado una huella profunda. En parte provocó una inmensa crisis de creatividad que me dejó el tintero seco durante semanas. En parte entré en crisis moral. ¿Cómo se puede escribir poesía después de leer a Ginsberg? ¿Cómo se puede ir al supermercado, al café, a la playa, a la cama, después de leer a Ginsberg? ¿Cómo cenar, ver TV, pasar el fin de semana al aire libre? He considerarlo releerlo, pero me asusta la idea: me despierta un dragón que está bien así, dormido mientras se pueda.
Los demás poemas del libro, a pesar de tener un aura realista y brutal, tienen una intensidad y una belleza que ameritan visitas frecuentes, un espacio en la memoria, citas. Lo encuentro muy superior a Bukowski en cuanto a la riqueza de imágenes. Tengo sus girasoles en la memoria como si fueran los de Van Gogh.
Habría que leer de nuevo con traje de cirujano y hacer la vivisección. Pero, ¿se puede?
No... de Ginsberg no puedo decir más que esto.
Buena suerte a los que se atrevan.

