sábado, 8 de abril de 2017

Literatura a mi manera V: El Gran Viaje

Al marcharme, empaqué el libro que me hubiera llevado a una isla desierta (a donde iba): la Obra de Teresa de la Parra, tabla de salvación en la soledad lingüística que me esperaba en el extranjero.

Los viajes de regreso me permitieron traer cada vez unos pocos libros, los más significativos: El Pianista; las Voces Nuevas; la Antología; poemarios de Girondo; el icónico libro Mantilla.

En un emotivo gesto, una cadena de seres queridos me hizo llegar mis libros de arte: enormes, pesadísimos, imposibles de transportar en una maleta.

En la última visita de vuelta llevé sólo dos mudas de ropa, a cambio de espacio para traer —primero que nada— los diarios, así salvados de la pira funeraria. Fueron seguidos por los poemas homéricos de la carrera de letras sin terminar; textos cortazarianos leídos en tertulias y novelas venezolanas en caso de que me asalte la nostalgia. Mi esposo decía: ¡pero si puedes comprar eso en línea!

Los libros, sí. Pero el abrazo cariñoso de sus memorias, no.

Ya no he podido rescatar más nada. El resto de mi biblioteca es ahora una vaga tristeza que aguarda su destino final: los anaqueles de una solitaria biblioteca pública. Me gustaría pensar que algún día un niño abrirá uno, apenas uno de esos libros (me conformo con eso) y que eso sea suficiente para hacerlo soñar.

23 comentarios:

  1. Los libros son nuestro pequeño tesoro. Yo siempre escribo al final la fecha de la lectura, el lugar o lugares en donde los leí y algún comentario del libro o del momento. Mi biblioteca es mi diario, forma parte de mi vida. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué buena idea, registrar dónde y cuándo uno leyó un libro! Yo solamente comencé a escribir comentarios sobre mis lecturas recientemente; mira qué maravilla si pudiera leer ahora lo que pensé sobre equis libro hace veinte años :)

      Abrazos!

      Eliminar
  2. Vivir en el extranjero es duro, lo sé bien.
    Yo me negaba a comprar los libros online, esperaba a venir y hacía acopio.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Celia, andamos en las mismas :)

      Un beso.

      Eliminar
  3. A mi también me costo recuperarlos

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Pero suena como que los recuperaste todos? Si es así, ¡qué alegría!

      Besos.

      Eliminar
  4. Es muy difícil poder acarrear con todos los libros, en los diferentes traslados que nos depara la vida, al final haces una selección, que nunca te conforma.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues es cierto, yo no sé qué pasó con mis copias de Lolita, Ada o el ardor, El Perfume, En busca del tiempo perdido, otros. Yo no les dejo notas a mis libros, pero sí los dejo subrayados y con esquinas de hojas dobladas por todas partes. Suspiro...

      Un beso.

      Eliminar
  5. Me identifico mucho con tu relato Taty. Hay un placer tan grande en tocar un libro, sobre todo los clásicos. Mucha nostalgia en tus lineas, y muy comprensible...
    Un abrazote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, pues sí, y que me gustaría regresar y preparar una caja con todo y mandármela yo misma por avión, pero no sé lo que vaya a conseguir a mi regreso. Lo decía Teresa de la Parra muy sabiamente a través de sus niñitas de Piedra Azul.

      Abrazos y besitos.

      Eliminar
  6. ¿qué obra me llevaría a una isla desierta? difícil decirlo. tal vez el quijote de cervantes para desmenuzarlo con toda tranquilidad y paciencia.

    que tengas un buen inicio de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buena elección. Yo tengo al Quijote en el estante hace años, pero todavía no encuentro la tranquilidad y paciencia (verbigracia el tiempo) para sentarme a desmenuzarlo como hace falta. Tal vez cuando me retire :D

      Gracias, y te envío los mismos deseos para el mes de mayo!

      Eliminar
  7. Yo siempre pienso y lamento que la vida no me durarará para poder leer todo lo que encuentro... y lamento desperdiciar el tiempo y las bibliotecas tan desoladas en muchos sitios y todo aquello que se quemó en tantos momentos de la historia....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jo, la cantidad de lecturas y el tiempo disponible son para mí la mejor metáfora de lo corta que es la vida y de la necesidad de sacarle el máximo provecho :)

      Besitos!

      Eliminar
  8. Estoy contigo, nada sustituye tu paso por las páginas del libro. Yo deje tantos pasos que, los primeros años me esperaban, pero al ver lo imposible de la espera, ya no sé a donde han ido, han ido desapareciendo de la casa de familiares. Espero como tú que alguien un día los lea y, sería mucho pedir, lo sé, que alguien reconozca mis pasos, pero sería lindo.

    Saludos desde esta isla gigante pero igual desierta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso mismo, ya que los libros no quedan, al menos que alguien más se inspire con ellos :)

      Abrazos isleños, y que la literatura sea oasis en nuestros desiertos ;)

      Eliminar
  9. Mis últimas vacaciones fueron más o menos así: Ni bien llegar, preguntar dónde hay una librería, luego de recorrerla y revisarla preguntar dónde hay otra, y luego otra y otra, hasta que ya las conocía todas. Entonces sí consideraba que mis vacaciones se habían terminado... He llegado a regresar a mi casa con 10 ó 15 libros después de cada viaje... Y pálido al igual que antes de irme, eso sí.

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya tu ves, yo que estoy en mi isla remota, cuando viajo digo que "voy a la civilización" y la piedra angular de esa civilización es siempre, siempre, la librería :)

      Algunos de esos libros comprados terminan siendo como un diario de viaje, ¿verdad?

      Un beso.

      Eliminar
  10. A mi me cayó un libro del cielo, literalmente.
    Seguramente tus libros caerán en niños deseosos de sueños.
    Confiemos.
    Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dana, ¿¿cómo es eso que te cayó del cielo?? ¡Ahora estoy curiosa!

      Si mis libros caen en manos de niños deseosos de sueños, me muero contenta: ¡Sí, confiemos!

      Besitos, poetisa.

      Eliminar
  11. Probablemente me llevaría un antología de cuentos, probablemente de ciencia ficción, para poder leer a distintos autores, distintas variantes de un género.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sabrás que tengo una antología que creía muy completa, pero ahora veo que no incluye el género de ciencia ficción. Siempre se nos escapa algo...

      Saludos!

      Eliminar
  12. Hola, Taty. Te entiendo. Al regresar a mi país tuve que deshacerme de la mitad de mi biblioteca (modesta, pero grande para un viaje en avión). Ahora que por cuestiones diversas me muevo hacia otras ciudades, suelo buscar una buena librería en destino, que tenga autores locales. Para mí, una buena manera de apreciar ese lugar. Saludos.

    ResponderEliminar