domingo, 15 de julio de 2018

Refugio


 Viajó la flor desde su árbol madre, sin saberlo, sin entenderlo, sin importar, y quedó solitaria en la playa, destinada a echar raíces en un suelo de sal, regado tan sólo por las mareas.

Viajé yo desde una larga ira sin justicia, sin entenderlo, sin importar: igual los astros seguirán su curso, ajenos a la simbología que tan pródigas otorgan las soledades en sus silencios.

Y así, la flor y yo nos encontramos en una breve caricia, sin grandes pretensiones, 
hermanas en una tarde cualquiera de julio.



12 comentarios:

  1. el destino tiene caminos intrincados para unir a los seres en apariencia más disimiles.

    que tengas un bonito fin de semana.

    saludos.

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    1. Es lo que hace algunos días más llevaderos. Un abrazo!

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    1. Ajá, cambiar la ira por la poesía :)

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  3. Lo bueno es que los distanciamientos aun cuando son sin justicia y sin entendimiento, pueden llevar a destellos como èste, maravillosos encuentros taty.

    Suerte la tuya.


    Abrazo.

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    1. Un abrazo para ti, Bea, por allá te visito.

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  4. No será para nada novedoso lo que voy a decir, pero la unidad hace la fuerza.
    Algunas veces las frases hechas son por demás suficientes.

    Saludos,

    J.

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    1. Es que la verdad a veces se demuestra a sí misma, sin mucho debate. Un abrazo :)

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  5. Al final siempre se produce un encuentro.
    Saludos.

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    1. Para alegría de los que merodeamos por la vida. Saludos!

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  6. La vida encuentra siempre un resquicio por donde seguir adelante

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