lunes, 30 de abril de 2012

Jung y la crisis de fe



Con todo respeto, hace tiempo entré en conflicto con el cristianismo. Con todo respeto y algo de diligencia he indagado un poco en el budismo y el hinduismo; para estas dos corrientes religiosas me parece que hace falta un maestro, un guía. He indagado en el paganismo y le tengo cierta simpatía pero me parece deshonesto salir a hablarle la luna mi madre; no me sale del corazón. Ando buscando explicaciones, además de ritos. Estoy leyendo a ratos Arquetipos e Inconsciente Colectivo, y esta es la perla que me he encontrado:

"Estoy convencido de que la creciente pobreza de símbolos tiene un sentido. (...) Si intentáramos cubrir el vacío que queda con aparatosos ropajes orientales, como hacen los teósofos, seríamos infieles a nuestra propia historia. No es posible empobrecerse hasta llegar a ser un mendigo, para posar después como uno de esos reyes hindúes del teatro. Creo que es mucho mejor reconocer decididamente esa pobreza espiritual de la falta de símbolos que simular una posesión cuyos herederos legítimos de ningún modo somos. Somos, sí, los legítimos herederos del simbolismo cristiano, pero de alguna manera hemos malgastado ese patrimonio. Hemos dejado que se desmoronara la casa que nuestros padres construyeron, y ahora intentamos irrumpir en palacios orientales que nuestros padres nunca llegaron a conocer (1). Quien ha perdido los símbolos históricos y no puede contentarse con "sustitutos", encuéntrase hoy en una situación difícil: ante él se abre la nada, frente a la cual el hombre aparte el rostro con miedo. Peor todavía, el vacío se llena con absurdas ideas políticas y sociales, todas ellas espiritualmente desiertas (2). Pero quien no se puede conformar con esa pedantesca sabihondez se ve obligado a valerse seriamente de su confianza en Dios, de lo cual la mayoría de las veces resulta un miedo mayor aún. Por cierto, ese miedo no es injustificado, pues el peligro parece ser mayor cuanto más cerca se está de Dios."

(1) Y por eso digo yo que me incomoda tanto el mercadeo de Budismo, Yoga, Feng Shui, usted nómbrelo, y me cuesta tanto, tantísimo trabajo ubicarme en una esquina religiosa o espiritual cómoda, que no me apriete el intelecto.

(2) A pesar de la simpatía que le guardo, aquí en la falta de estructura es que me parece que falla el paganismo. No diría nunca que sus ideas son absurdas pero me parece que le falta argumento. Para mí la experiencia religiosa debería unir lo visceral del rito con la curiosidad natural del intelecto; he ahí que las corrientes orientales se le han hecho tan atractivas al desencantado occidental promedio.

Aquí, filosofando.

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