Me ha tomado un tiempo excesivo terminar la que ha sido calificada como "la más larga y deliciosa carta de amor de la literatura".
Después de haber leído "Al Faro", "Mrs. Dalloway", "Un Cuarto Propio" y ahora "Orlando", siento que puedo decir con propiedad que el trabajo de Virginia Woolf tiene toda mi admiración y respeto. Confieso que su prosa me parece a ratos una caja china: la oración dentro de la oración dentro de la oración (cuando uno viene a ver la oración se ha convertido en párrafo). Confieso que a veces las cajas chinas están arregladas en pilas caprichosas, de formas orgánicas difíciles de descifrar. A veces las cajas chinas son más bien muros de un laberinto al que hay que regresar una, dos, tres y cuatro veces (en mi defensa, ojo, estaba leyendo en inglés).
Sin embargo, una vez abiertas y organizadas las cajas, el texto adquiere un sentido, un ritmo y una belleza que no he encontrado en ningún otro autor o autora: Virginia Woolf es una de las pocas escritoras de las que me gusta no una o dos obras, sino todo su trabajo.
Las últimas diez páginas de Orlando me parecieron uno de los poemas más densos y más hermosos que he leído. La reflexión de Woolf sobre el tiempo es profunda y lírica; no pude evitar pensar en la conexión entre vida y obra y me imaginé su laberinto mental, lo difícil que debe haber sido vivir con estas palabras e ideas girando en la cabeza mientras se está tratando de existir en la simplicidad cotidiana del té de la tarde.
Imposible donar este libro en particular al programa de intercambio de libros en la isla (no hay librerías por estos lugares, así que los que amamos la lectura tenemos que acudir a este método). No puedo abandonar a Orlando por todos los Hemingway ni Steinbeck que me están llamado como una sirena desde el estante.
Me enteré de que hay una película en la que Tilda Swinton hace de Orlando y me pregunto cómo pueden haber llevado a la pantalla unos pasajes tan bellos y complejos como los escritos por Woolf, y que en mi parecer son en realidad los que hacen al libro el clásico que es. Digo yo :)




